“Levántate.”
-
Me duele todo el cuerpo.
“No
te quejes y levántate.”
Empiezo a incorporarme con los ojos cerrados, con miedo
a lo que me pueda encontrar esta vez. ¿Un prado? ¿Un jardín?
Miro al suelo. Efectivamente es hierba, y parece real.
Me sacudo la ropa, me duelen bastante las piernas por el golpe.
Levanto la mirada poco a poco...
Lo que me imaginaba, un prado. Precioso, por cierto.
Sigo levantando la mirada...
Me quedo sin palabras, atónita. Sobre mi cabeza, se
extiende una increíble aurora boreal, de todos los colores. La
observo durante minutos sin decir nada. Percibo como la aurora boreal
juega con sus colores, moviéndolos sutilmente en el viento. Me
atrevo a preguntar al fin:
- ¿Donde estoy? Qué
preciosidad. Las auroras boreales son aún más bonitas en la
realidad.
“No
es una aurora boreal corriente, mira bien entre sus colores.”
Fijo la vista un momento, veo como los colores se
entremezclan unos con otros cambiando de tonalidad, pero nada
extraño. Un momento... no es posible. Si me fijo mucho, puedo
distinguir imágenes entre los colores. Bueno, no exactamente
imágenes, más bien momentos. Momentos puntuales de la vida de
alguien. Intento identificar algo entre esos momentos que me pueda
dar alguna pista. En todos aparece la misma niña, y se ve como va
creciendo conforme pasan esos momentos. Espera, ¿soy yo?
-
¿Qué es este sitio?
“Este sitio es
donde se almacenan todos y cada uno de tus recuerdos. Cada una de
las cosas que te han pasado, los sentimientos que has tenido, todas
las personas que has conocido, los sitios que has visitado... Todo
está aquí.
- Pero eso es
imposible, quiero decir, no puedo estar en el sitio donde se
almacenan mis propios recuerdos. Para eso tendría que estar dentro
de... de yo misma. Eso es físicamente imposible, ¿entiendes? Exijo
saber qué está pasando, porque si esto es un sueño, no me gusta.
Sea lo que sea, me quiero despertar ya, porque no me entero de nada
y es frustrante. Por favor.
“¿Quién te ha
dicho que estés físicamente aquí? No entiendo por qué sacas
conclusiones precipitadas de todo sin pararte a pensar un poco
antes. Y con respecto a si esto es un sueño... toca la hierba,
¿acaso te parece poco creíble? Lo que hay a tu alrededor, ¿te
parece que no sea real? No tengo que explicarte nada, porque más o
menos lo comprendes tú sola todo, solo que como no lo ves 'lógico'
pues ni te paras a pensar que esté pasando de verdad.”
- ¿Pretendes que me
crea que estoy donde se almacenan mis recuerdos así sin más?
¡Necesito explicaciones!
“Yo no puedo darte
explicaciones, tendrás que darte cuenta tú sola. Solo necesitas
dejarte llevar, y observar a tu alrededor.”
-
Quiero despertarme, volver a la realidad, ¿me oyes? ¡Despierta!
“Eso
no va a servir de nada, deja de darte golpes a ti misma”
-
¡¡Despierta!! ¡¡Despierta de una vez!!
“¡¡CÁLLATE!!”
La voz sonó tan fuerte en mi cabeza que todo a mi
alrededor empieza a dar vueltas. Caigo sobre el césped de rodillas,
con las manos tapándome los oídos. El eco de la voz sigue resonando
dentro de mi cabeza, cada vez más distorsionado. El suelo empieza a
temblar alrededor mío, mientras las lágrimas me empapan la cara.
Cierro los ojos asustada, deseando con todas mis fuerzas que todo
aquello desapareciera.
De repente, siento como todo a mi alrededor se mueve, no
en el sentido de temblar, sino que se desplaza. Abro los ojos
asustada y veo como el prado, la aurora boreal y todo lo que había a
mi alrededor hace sólo unos segundos, se aleja a una velocidad
vertiginosa hasta que ya no es más que un punto en la lejanía,y
seguidamente desaparece.
Me quedo en una especie de vacío, sin nada a mi
alrededor, sólo oscuridad. No estoy flotando, ya que sigo de
rodillas sobre lo que antes fue el prado, solo que como el “suelo”
es del mismo tono negro que lo de alrededor, no se puede apreciar. Me
levanto poco a poco, con miedo a que lo que me sostiene desaparezca
también de repente.
Empiezo a andar sin saber hacia donde voy, no se
distingue nada por ninguna parte. Sigo andando sin parar.
Pierdo la noción del tiempo, no sé cuanto tiempo puedo
llevar andando. No estoy cansada, ni confundida. No siento... nada.
Es como si el vacío que me rodea me hubiera invadido a mi por dentro
también. Empiezo a echar en falta a la voz que me ha estado
acompañando todo el rato, aunque fuera algo molesta me hacía
compañía, y me guiaba, lo cual era bastante útil porque ahora
mismo no sé hacia donde tengo que ir ni lo que tengo que hacer. Tal
vez si la llamo o digo algo...
-
¿Estás ahí? ¿Hola?
Nadie contesta.
-
Por favor, contesta. Necesito tu ayuda.
Silencio.
Empiezo a cansarme de la situación y a ponerme de los
nervios. De repente, veo un punto gris en la lejanía. Me paro y lo
observo. Empiezo a correr para alcanzarlo, pero está demasiado
lejos. Me paro en seco.
“A
esa velocidad no llegarás a ninguna parte.”
La voz. Me quedo quieta sin saber qué hacer. Ojalá
pudiera ir a más velocidad.
De repente, empiezo a desplazarme cada vez más rápido,
pero sin mover las piernas. Es como si me estuviera deslizando sobre
el “suelo” hacía el punto gris de la lejanía. La velocidad
aumenta por segundos y no puedo hacer nada para dejar de desplazarme
ni para cambiar de dirección, es como si alguien me estuviera
dirigiendo, me siento como un juguete tele-dirigido. Cada vez el
punto gris se hace más grande, e intento distinguir hacia donde voy.
Cuando ya está lo suficientemente cerca para poder
saber de qué se trata me doy cuenta de que el punto gris es en
realidad el pasillo de puertas del principio.
Empiezo a recorrer el pasillo a tanta velocidad que ni
siquiera llego a distinguir las puertas que pasan por los lados. Giro
a la derecha, y después otra vez a la derecha. Izquierda. Sigo
avanzando a lo largo del pasillo hasta que consigo ver que al final
del todo hay una puerta. Continuo avanzando, hasta que freno en seco
a tan solo unos centímetros de la puerta. Otro símbolo distinto.
Giro el pomo lentamente, con miedo a lo que me pueda encontrar esta
vez dentro. La abro y entro sin mirar el interior. Y sin darme cuenta
de que unos extraños ojos se han dado cuenta de mi presencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario