YayBlogger.com
BLOGGER TEMPLATES

miércoles, 4 de julio de 2012

One.


Sigue mi voz”.
- ¿Dónde estoy?
Sigue mi voz, yo te indicaré la salida.”
- Tengo frío.
Por aquí.”
- Me duele mucho la cabeza. ¿Dónde estoy? ¿Qué es este lugar?
Ven, sigue caminando”
- ¿Quién eres? No te veo.
Simplemente sigue mi voz, confía en mi”.

Un bosque inmenso, nevado, frío, gris. Ni un solo sonido, solo el de mis pisadas en la nieve. Mi dolor de cabeza va en aumento. Sigo caminando, guiándome por las indicaciones de la voz. Giro a la derecha. Más árboles. Izquierda. Camino esquivando árboles durante un rato. El bosque llega a su fin, sigo caminando. De repente, el bosque se desvanece a mi alrededor, como si fuera una espesa neblina. Sigo caminando. Ya no hay casi rastro del bosque que hace un instante estaba a mi alrededor. Oscuridad. Suelo rígido. Veo algo de luz. Al fondo, una puerta.
Ábrela.”
Abro la puerta, la cruzo. Un pasillo. Oscuridad, de nuevo. A pesar de la profunda oscuridad puedo ver perfectamente. Miles de puertas a mi alrededor. El dolor de cabeza sigue en aumento. Un pinchazo en mi sien.
Deprisa, casi no hay tiempo.”
Camino recorriendo el oscuro pasillo. Más puertas. Por los dos lados del pasillo.
Para. Mira hacia tu derecha, esa es tu puerta.”
Miro la puerta. Tiene un símbolo, parece un ojo. La abro. Una luz cegadora. Doy un paso. El pasillo desaparece, como lo hizo el bosque. Cada vez la luz es más fuerte, igual que mi dolor de cabeza. Empiezo a perder la consciencia.
Cada vez falta menos, el momento está cerca…”
Escucho una melodía que me es familiar. Intento averiguar de qué me suena, pero acto seguido desaparece.
Sigue caminando…”
Entonces la luz cegadora empieza a disiparse, revelándome así la oscura calle donde vivo. Unos chalets adosados se encuentran a mi izquierda. A la derecha, un bosque que no recordaba haber visto antes. Empiezo a correr hacia mi casa, pero me detengo al observar que un individuo desconocido con gabardina negra y sombrero también negro me observa.
No te acerques a él”
- ¿Quién eres?
¡Vuelve a adentrarte en el bosque de tu izquierda!”
- ¿Quién es él?
¡Corre!”
- ¿Quién eres? - le intento preguntar al individuo de gabardina negra, pero de mi boca no sale ningún sonido. Quiero volver a casa pero me da miedo.
¡Intérnate en el bosque y así estarás a salvo!”

Corro hacia el bosque y me interno en él mientras aquel misterioso individuo de negra gabardina y negro sombrero me sigue con su tétrica mirada fija en mí. Tenía unos ojos rojos espeluznantes. Me interno en el bosque y me escondo en el arbusto más cercano, esperando a que aquel individuo se fuera.
¡Adéntrate más en el bosque, niña!”

Pero no le hago caso y espero. Espero. Espero… Todo parecía una pesadilla, pero lo sentía como si fuese real.
¡No es real! ¡No pienses que lo es!”

- ¡Cállate! - le grito. Esta vez el sonido sí que salió de mi boca, aunque grité tanto que el señor de la gabardina y el sombrero pareció oírme. Dio media vuelta y comenzó a alejarse, sin más. Fue entonces cuando decidí acercarme por fin a mi casa.
¡No vayas!” - me gritó entonces aquella voz. Esta vez la voz parece venir de mi espalda. Parece ser una voz más realista. Corro hacia mi casa sin darme la vuelta. Mis padres salen apresuradamente mientras mi hermano pequeño mira por la ventana de su cuarto, desde el segundo piso. El ambiente adquiere un color rojizo. Mis padres gritan y me preguntan qué me pasaba, que si estoy bien. Al abrazar a mi madre justo antes de cruzar el umbral de la puerta, alcanzo a ver cómo el señor de negra gabardina tuerce hacia la izquierda y se pierde de vista, yendo hacia la calle de al lado. Seguidamente, me desmayo.

Me despierto de golpe en mitad de la noche. Miro el reloj, las 03:37. Me acuesto boca arriba y cierro los ojos mientras pienso en todo lo que sucedió ayer. Abro los ojos, miro el techo… Un momento… ¿Pero qué…? ¿Desde cuándo hay una puerta en el techo de mi habitación? No tiene ningún sentido.
Nada tiene sentido aquí.
- Otra vez tú. ¿Dónde te escondes?
Yo no me escondo, simplemente tu mente no quiere verme. No está preparada.”
- ¿Preparada para qué? No entiendo nada.
¿Qué se supone que tienes que entender? Déjate llevar, es tan fácil como eso.”
- ¿Que me deje llevar? Es imposible que yo pueda abrir o entrar por esa puerta. “¿Y si por un momento pensaras que sí que es posible? Inténtalo.”

Cierro los ojos. Intento concentrarme en lo que quiero: acceder a la puerta. Dolor. Lo ignoro, sigo concentrándome. Siento un movimiento, abro los ojos asustada. Increíble. El suelo ha pasado a ser el techo y el techo el suelo, como si la casa se hubiese puesto bocabajo. La gravedad vuelve a hacer su función, caigo hacia la puerta, se abre.
Caigo en algo húmedo. Hierba.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario