YayBlogger.com
BLOGGER TEMPLATES

miércoles, 4 de julio de 2012

Two.


Levántate.”

- Me duele todo el cuerpo.

No te quejes y levántate.”

Empiezo a incorporarme con los ojos cerrados, con miedo a lo que me pueda encontrar esta vez. ¿Un prado? ¿Un jardín?
Miro al suelo. Efectivamente es hierba, y parece real. Me sacudo la ropa, me duelen bastante las piernas por el golpe. Levanto la mirada poco a poco...
Lo que me imaginaba, un prado. Precioso, por cierto. Sigo levantando la mirada...
Me quedo sin palabras, atónita. Sobre mi cabeza, se extiende una increíble aurora boreal, de todos los colores. La observo durante minutos sin decir nada. Percibo como la aurora boreal juega con sus colores, moviéndolos sutilmente en el viento. Me atrevo a preguntar al fin:
- ¿Donde estoy? Qué preciosidad. Las auroras boreales son aún más bonitas en la realidad.
No es una aurora boreal corriente, mira bien entre sus colores.”
Fijo la vista un momento, veo como los colores se entremezclan unos con otros cambiando de tonalidad, pero nada extraño. Un momento... no es posible. Si me fijo mucho, puedo distinguir imágenes entre los colores. Bueno, no exactamente imágenes, más bien momentos. Momentos puntuales de la vida de alguien. Intento identificar algo entre esos momentos que me pueda dar alguna pista. En todos aparece la misma niña, y se ve como va creciendo conforme pasan esos momentos. Espera, ¿soy yo?

- ¿Qué es este sitio?

Este sitio es donde se almacenan todos y cada uno de tus recuerdos. Cada una de las cosas que te han pasado, los sentimientos que has tenido, todas las personas que has conocido, los sitios que has visitado... Todo está aquí.

- Pero eso es imposible, quiero decir, no puedo estar en el sitio donde se almacenan mis propios recuerdos. Para eso tendría que estar dentro de... de yo misma. Eso es físicamente imposible, ¿entiendes? Exijo saber qué está pasando, porque si esto es un sueño, no me gusta. Sea lo que sea, me quiero despertar ya, porque no me entero de nada y es frustrante. Por favor.

¿Quién te ha dicho que estés físicamente aquí? No entiendo por qué sacas conclusiones precipitadas de todo sin pararte a pensar un poco antes. Y con respecto a si esto es un sueño... toca la hierba, ¿acaso te parece poco creíble? Lo que hay a tu alrededor, ¿te parece que no sea real? No tengo que explicarte nada, porque más o menos lo comprendes tú sola todo, solo que como no lo ves 'lógico' pues ni te paras a pensar que esté pasando de verdad.”

- ¿Pretendes que me crea que estoy donde se almacenan mis recuerdos así sin más? ¡Necesito explicaciones!

Yo no puedo darte explicaciones, tendrás que darte cuenta tú sola. Solo necesitas dejarte llevar, y observar a tu alrededor.”

- Quiero despertarme, volver a la realidad, ¿me oyes? ¡Despierta!

Eso no va a servir de nada, deja de darte golpes a ti misma”

- ¡¡Despierta!! ¡¡Despierta de una vez!!

¡¡CÁLLATE!!”

La voz sonó tan fuerte en mi cabeza que todo a mi alrededor empieza a dar vueltas. Caigo sobre el césped de rodillas, con las manos tapándome los oídos. El eco de la voz sigue resonando dentro de mi cabeza, cada vez más distorsionado. El suelo empieza a temblar alrededor mío, mientras las lágrimas me empapan la cara. Cierro los ojos asustada, deseando con todas mis fuerzas que todo aquello desapareciera.
De repente, siento como todo a mi alrededor se mueve, no en el sentido de temblar, sino que se desplaza. Abro los ojos asustada y veo como el prado, la aurora boreal y todo lo que había a mi alrededor hace sólo unos segundos, se aleja a una velocidad vertiginosa hasta que ya no es más que un punto en la lejanía,y seguidamente desaparece.
Me quedo en una especie de vacío, sin nada a mi alrededor, sólo oscuridad. No estoy flotando, ya que sigo de rodillas sobre lo que antes fue el prado, solo que como el “suelo” es del mismo tono negro que lo de alrededor, no se puede apreciar. Me levanto poco a poco, con miedo a que lo que me sostiene desaparezca también de repente.
Empiezo a andar sin saber hacia donde voy, no se distingue nada por ninguna parte. Sigo andando sin parar.

Pierdo la noción del tiempo, no sé cuanto tiempo puedo llevar andando. No estoy cansada, ni confundida. No siento... nada. Es como si el vacío que me rodea me hubiera invadido a mi por dentro también. Empiezo a echar en falta a la voz que me ha estado acompañando todo el rato, aunque fuera algo molesta me hacía compañía, y me guiaba, lo cual era bastante útil porque ahora mismo no sé hacia donde tengo que ir ni lo que tengo que hacer. Tal vez si la llamo o digo algo...
- ¿Estás ahí? ¿Hola?

Nadie contesta.
- Por favor, contesta. Necesito tu ayuda.

Silencio.
Empiezo a cansarme de la situación y a ponerme de los nervios. De repente, veo un punto gris en la lejanía. Me paro y lo observo. Empiezo a correr para alcanzarlo, pero está demasiado lejos. Me paro en seco.
A esa velocidad no llegarás a ninguna parte.”

La voz. Me quedo quieta sin saber qué hacer. Ojalá pudiera ir a más velocidad.

De repente, empiezo a desplazarme cada vez más rápido, pero sin mover las piernas. Es como si me estuviera deslizando sobre el “suelo” hacía el punto gris de la lejanía. La velocidad aumenta por segundos y no puedo hacer nada para dejar de desplazarme ni para cambiar de dirección, es como si alguien me estuviera dirigiendo, me siento como un juguete tele-dirigido. Cada vez el punto gris se hace más grande, e intento distinguir hacia donde voy.

Cuando ya está lo suficientemente cerca para poder saber de qué se trata me doy cuenta de que el punto gris es en realidad el pasillo de puertas del principio.
Empiezo a recorrer el pasillo a tanta velocidad que ni siquiera llego a distinguir las puertas que pasan por los lados. Giro a la derecha, y después otra vez a la derecha. Izquierda. Sigo avanzando a lo largo del pasillo hasta que consigo ver que al final del todo hay una puerta. Continuo avanzando, hasta que freno en seco a tan solo unos centímetros de la puerta. Otro símbolo distinto. Giro el pomo lentamente, con miedo a lo que me pueda encontrar esta vez dentro. La abro y entro sin mirar el interior. Y sin darme cuenta de que unos extraños ojos se han dado cuenta de mi presencia. 

One.


Sigue mi voz”.
- ¿Dónde estoy?
Sigue mi voz, yo te indicaré la salida.”
- Tengo frío.
Por aquí.”
- Me duele mucho la cabeza. ¿Dónde estoy? ¿Qué es este lugar?
Ven, sigue caminando”
- ¿Quién eres? No te veo.
Simplemente sigue mi voz, confía en mi”.

Un bosque inmenso, nevado, frío, gris. Ni un solo sonido, solo el de mis pisadas en la nieve. Mi dolor de cabeza va en aumento. Sigo caminando, guiándome por las indicaciones de la voz. Giro a la derecha. Más árboles. Izquierda. Camino esquivando árboles durante un rato. El bosque llega a su fin, sigo caminando. De repente, el bosque se desvanece a mi alrededor, como si fuera una espesa neblina. Sigo caminando. Ya no hay casi rastro del bosque que hace un instante estaba a mi alrededor. Oscuridad. Suelo rígido. Veo algo de luz. Al fondo, una puerta.
Ábrela.”
Abro la puerta, la cruzo. Un pasillo. Oscuridad, de nuevo. A pesar de la profunda oscuridad puedo ver perfectamente. Miles de puertas a mi alrededor. El dolor de cabeza sigue en aumento. Un pinchazo en mi sien.
Deprisa, casi no hay tiempo.”
Camino recorriendo el oscuro pasillo. Más puertas. Por los dos lados del pasillo.
Para. Mira hacia tu derecha, esa es tu puerta.”
Miro la puerta. Tiene un símbolo, parece un ojo. La abro. Una luz cegadora. Doy un paso. El pasillo desaparece, como lo hizo el bosque. Cada vez la luz es más fuerte, igual que mi dolor de cabeza. Empiezo a perder la consciencia.
Cada vez falta menos, el momento está cerca…”
Escucho una melodía que me es familiar. Intento averiguar de qué me suena, pero acto seguido desaparece.
Sigue caminando…”
Entonces la luz cegadora empieza a disiparse, revelándome así la oscura calle donde vivo. Unos chalets adosados se encuentran a mi izquierda. A la derecha, un bosque que no recordaba haber visto antes. Empiezo a correr hacia mi casa, pero me detengo al observar que un individuo desconocido con gabardina negra y sombrero también negro me observa.
No te acerques a él”
- ¿Quién eres?
¡Vuelve a adentrarte en el bosque de tu izquierda!”
- ¿Quién es él?
¡Corre!”
- ¿Quién eres? - le intento preguntar al individuo de gabardina negra, pero de mi boca no sale ningún sonido. Quiero volver a casa pero me da miedo.
¡Intérnate en el bosque y así estarás a salvo!”

Corro hacia el bosque y me interno en él mientras aquel misterioso individuo de negra gabardina y negro sombrero me sigue con su tétrica mirada fija en mí. Tenía unos ojos rojos espeluznantes. Me interno en el bosque y me escondo en el arbusto más cercano, esperando a que aquel individuo se fuera.
¡Adéntrate más en el bosque, niña!”

Pero no le hago caso y espero. Espero. Espero… Todo parecía una pesadilla, pero lo sentía como si fuese real.
¡No es real! ¡No pienses que lo es!”

- ¡Cállate! - le grito. Esta vez el sonido sí que salió de mi boca, aunque grité tanto que el señor de la gabardina y el sombrero pareció oírme. Dio media vuelta y comenzó a alejarse, sin más. Fue entonces cuando decidí acercarme por fin a mi casa.
¡No vayas!” - me gritó entonces aquella voz. Esta vez la voz parece venir de mi espalda. Parece ser una voz más realista. Corro hacia mi casa sin darme la vuelta. Mis padres salen apresuradamente mientras mi hermano pequeño mira por la ventana de su cuarto, desde el segundo piso. El ambiente adquiere un color rojizo. Mis padres gritan y me preguntan qué me pasaba, que si estoy bien. Al abrazar a mi madre justo antes de cruzar el umbral de la puerta, alcanzo a ver cómo el señor de negra gabardina tuerce hacia la izquierda y se pierde de vista, yendo hacia la calle de al lado. Seguidamente, me desmayo.

Me despierto de golpe en mitad de la noche. Miro el reloj, las 03:37. Me acuesto boca arriba y cierro los ojos mientras pienso en todo lo que sucedió ayer. Abro los ojos, miro el techo… Un momento… ¿Pero qué…? ¿Desde cuándo hay una puerta en el techo de mi habitación? No tiene ningún sentido.
Nada tiene sentido aquí.
- Otra vez tú. ¿Dónde te escondes?
Yo no me escondo, simplemente tu mente no quiere verme. No está preparada.”
- ¿Preparada para qué? No entiendo nada.
¿Qué se supone que tienes que entender? Déjate llevar, es tan fácil como eso.”
- ¿Que me deje llevar? Es imposible que yo pueda abrir o entrar por esa puerta. “¿Y si por un momento pensaras que sí que es posible? Inténtalo.”

Cierro los ojos. Intento concentrarme en lo que quiero: acceder a la puerta. Dolor. Lo ignoro, sigo concentrándome. Siento un movimiento, abro los ojos asustada. Increíble. El suelo ha pasado a ser el techo y el techo el suelo, como si la casa se hubiese puesto bocabajo. La gravedad vuelve a hacer su función, caigo hacia la puerta, se abre.
Caigo en algo húmedo. Hierba.